La lluvia se secó entre Duke Dumont y Jamiroquai
A las siete de la mañana llovía sobre Miami. Setenta y tres grados, aire tibio pegado al cristal, y Erasure abriendo con Oh L'Amour como si alguien hubiera puesto una canción antes de abrir los ojos del todo. Lo que siguió fue deliberadamente suave: Definite Grooves vertiendo Spirit Moves, Mind Enterprises manteniendo la llama baja, Armand Van Helden midiendo el espacio entre gotas. El café todavía humeaba en algún rooftop de South Beach. Duke Dumont llevó Ocean Drive exactamente donde el nombre promete — lento, costero, todavía con esa humedad de madrugada encima.
Pero hubo un punto donde todo cambió de presión. Alrededor de las nueve y media el cielo se despejó — pocas nubes, ochenta y tres grados — y Sandy B entró con Make The World Go Round como si el día hubiera decidido dejar de ser promesa y volverse hecho. Nelly Furtado empujó con Faded, Duke trajo So In Love With You, y de pronto la selección ya no era café sino hielo en un vaso largo. Gadjo cerró ese bloque y cuando The Other Tribe puso Sing With Your Feet, el set ya no estaba en el balcón: estaba en el borde de la piscina.
A partir de ahí todo fue descenso hacia el calor pleno. Jamiroquai con Cosmic Girl, Moloko estirando Sing It Back en esa versión de Boris que no pide permiso, Breakbot cerrando un bloque con Fantasy mientras el termómetro ya marcaba otra ciudad. Para cuando Captain Morgan soltó Get Down y Michael Jackson tomó el relevo, eran ochenta y ocho grados sobre Calle Ocho y la llovizna de las siete era un recuerdo de otra vida. Art Of Tones firmó como Urdaone — G menor, nu disco limpio — y Msystem cerró la transmisión a la una de la tarde con el Saturday entero encima. La mañana empezó pidiendo permiso. El mediodía ya no preguntaba nada.