Cuatro Horas Hasta Que El Cielo Ceda Sobre Biscayne
La aguja cayó a las 3:04 AM con My Computer de Adana Twins y la ciudad todavía iba por su segundo aliento. Biscayne estaba vacío salvo por los taxis que no encuentran pasajero y la humedad de abril pegada al parabrisas. Deckert y FreakMe construyeron la primera hora en bloques bajos, grasientos, la clase de house que no pide permiso: se sienta en la cadera y espera.
El quiebre llegó con San Soda reinterpretando a FCL — esa voz acapelada flotando sobre nada — y de ahí Groove Armada, Faithless y Dido armaron una curva emocional que la sesión no soltó. Don't Leave a las 3:52 AM es otra canción distinta a la que fue en 1996; en Miami, a esa hora, es casi una oración. Beanie Campbell y Danny Faber la devolvieron al cuerpo.
La segunda hora se puso extraña en el mejor sentido: Björk con Violently Happy aterrizando como un relámpago entre Christian Smith y Dirty Vegas, Tosca bajando el pulso, Mylo recordando que el groove también puede ser tierno. Junkie XL y Timo Maas empujaron hacia las cinco. Cerati apareció con Colores Santos — cortesía de Melero — y fue el momento en que la sesión dejó de sonar a club y empezó a sonar a memoria.
Para cuando LCD Soundsystem entró con Us V Them, el horizonte ya estaba filtrándose por las persianas del estudio. Moby, Underworld, Animal Trainer: cada track un escalón hacia la luz. Tigerskin con Lied fue el último respiro antes de que Jonathan Touch cerrara con Feel Alive a las 6:57 AM, puntual, casi descarado. Afuera el cielo ya era violeta. Adentro, nadie quería que terminara.