Las 5 PM Cuando Miami Volvió A Ser Una Cinta De 1996
Arranca a las 5:02 de la tarde, con el sol todavía alto sobre Biscayne y Double Dee pidiendo amor en italiano como si fuera el 92. Es un lunes, y la luz dentro del estudio está anaranjada, casi impaciente. Fragma entra a los seis minutos y ya no hay marcha atrás: el mixtape decide ser una cápsula, no un set.
La primera hora respira house de catálogo — Inner City recordándonos qué es una buena vida, The Source con Candi Staton alargando el verbo, Nalin & Kane haciendo que el asfalto de Collins parezca playa. Cuando llega Murk a los 32 minutos, Miami se reconoce en su propio espejo: ese bajo subterráneo, esa humedad.
A la hora y cuarto el tono cambia. Nightcrawlers, 2 Unlimited, Technotronic, Bizarre Inc — el mixtape deja de coquetear con el after y se tira de cabeza al gimnasio, al volante bajado, al casete regrabado. La Bouche, Reel 2 Real, Masterboy: pura euforia sin vergüenza. Son las 6:40, 6:50, la ciudad sale del trabajo y este tramo suena a eso exactamente.
El tercer tramo ya es de noche incipiente. Black Box con Martha Wash, Bucketheads, Funky Green Dogs — house de Nueva York y de aquí mismo, mezclado con la inocencia radial de Deee-Lite y Mr. President. Después, el giro: Culture Beat, B.B.E Seven Days, ATB 9 PM. El trance europeo se cuela en la tarde tropical sin pedir permiso.
Cierra con Corona, Sash!, Cola Boy, Santos & Sabino y Flash de B.B.E. a las 9 y pico. Cuatro horas que no pretendieron ser una retrospectiva, pero lo fueron. Miami escuchó su propio armario abrirse.