El techo se volvió azul sin que nadie lo pidiera
No era insomnio. Era otra cosa. El ventilador girando, la sábana enrollada en los tobillos, la pantalla del teléfono apagada boca abajo sobre la almohada. Cuando GusGus arrancó con Over, el cuarto todavía era completamente negro. Goldfrapp entró casi encima, y el bajo del FK-EK Vocal Version hizo que las persianas vibraran apenas — lo suficiente para sentirlo en el pecho.
A las cinco ya no intentaba dormir. Danny Tenaglia puso Elements y el aire del cuarto cambió de textura, se hizo más denso, más propio. Dirty Vegas en acústico fue como alguien sentándose al borde de la cama a decir algo que no dijo. Afuera, un camión de basura. El sonido metálico mezclándose con Adana Twins sin conflicto alguno.
Moby llegó cuando la ventana empezaba a grisear. Inside sonaba exactamente como se sentía el momento: adentro de algo que se estaba disolviendo. Seycel con Golden Horizon marcó el punto donde la oscuridad perdió. No fue dramático. La luz entró lateral, tímida, por el lado este del edificio. Junkie XL la acompañó hacia afuera.
FCL cambió todo el peso del cuerpo. De pronto había ganas de estar de pie, de café, de calle. City Life de DJ T. puso nombre a lo que pasaba más allá del cristal: los primeros carros en Biscayne, un runner cruzando el puente. Aeroplane con We Can't Fly fue casi cómico a esa hora — claro que no podemos volar, pero el piso se siente menos sólido.
Tosca bajó la temperatura justo cuando hacía falta. Mylo trajo algo que parecía nostalgia por una mañana que todavía estaba pasando. Y The KLF cerró con Make It Rain como quien cierra una puerta suavemente, sin voltear. Para entonces el techo era completamente azul. El día ya había entrado sin permiso.