Doce corrientes progresivas atraviesan la madrugada eléctrica de Miami
Hay noches en que Miami respira en 124 BPM, y esta fue una de ellas. La sesión abrió con V-One y Dead Cities, un arranque de concreto mojado y neón tenue que fijó el tono: progresivo, cinemático, ligeramente melancólico. Desde ahí, Olivier Weiter, Forniva y Veljko Jovic —vestidos con el remix de Estiva— empujaron la corriente hacia aguas más cálidas, esa textura de sintetizador que solo Estiva sabe coser sin que se note la puntada.
Guy J apareció como era de esperarse: extraño en tierra extraña, arquitecto silencioso de climas. Colby Curtola y Karen Fagan sostuvieron el hilo emocional, When You Dream y Don't Have To Pretend funcionando como capítulos gemelos de un diario nocturno. Matt Oliver cortó el agua con precisión quirúrgica antes de que Nic Fanciulli, Hot Since 82 y John Summit soltaran Witch Doctor en la versión extendida de Hot Since 82 —el único momento donde la sesión mostró los dientes, groove tribal, bajo que empuja caderas en Wynwood y Edgewater por igual.
El regreso al trance progresivo vino con Niki Sadeki & Rubina, Fading Sun desplegándose como atardecer sobre Biscayne Bay. Greenage & Den Macklin armaron un Carousel que giraba sin vértigo, y Luis Damora iluminó la pista justo cuando el cuerpo pedía aire. Hicky & Kalo levantaron con Rise, arpegios ascendentes, manos al techo. Y para cerrar, Faero & Matias Vega entregaron Catharsis: nombre literal, función cumplida.
Doce tracks, una sola curva emocional. WXLI no pincha playlists; construye madrugadas. Esta fue una de las que uno recuerda cuando vuelve a casa por Biscayne con las ventanas abajo.